
Soy de los que considero que cada minuto, cada segundo, cada fragmento de vida está tocado por la luz del amor, de eso no hay duda… y me refiero al día a día, no voy a entrar en contingencias espirituales ni chorradas al aire… me refiero a la realidad, pura y dura, aunque suene muy místico… y sí, hoy voy a hablar del AMOR, así de claro…
Es que si te fijas bien, es como si fuera un acto de magia, el rostro se ilumina, las ideas fluyen, la energía invade nuestro organismo, el amor brota por los poros y abre la puerta hacia la felicidad que todos anhelamos y merecemos…algunos más que otros, que quede claro.
Sin embargo, considero que para que exista amor, para recibirlo, hay que saber darlo, repartirlo, compartirlo con generosa alegría, en la convicción de que todo aquello que entregues, te será devuelto igual, de la misma forma, como un regalo que tú apreciarás infinitamente. Ese es mi pensamiento, y respeto al que no piense como yo, que quede claro. Si tienes amor para dar, te puedes considerar una persona realizada, dueña de una riqueza incalculable. El “qué hacer” cotidiano pone a prueba cada día, nuestra capacidad para renovar los más nobles sentimientos que hacen posible que tengamos amor para repartir. No hay lugar para el egoísmo, sólo basta que ames a tus semejantes y prevalecerá ese hermoso sentimiento de entrega desinteresada…. O como decía Joaquín Sabina, ese amor incondicional…
Es cierto, el amor lo puede todo. La tristeza por el fin de una relación, la desilusión, el abandono, la soledad interminable, la compasión, el sufrimiento por la pérdida de un ser querido, en fin, todo lo que experimentamos alguna vez y que nos marca para siempre, sólo puede aliviarlo el amor. Expresado en gestos, acercamientos, abrazos afectuosos, palabras que digan que la vida es mucho más que todas las dificultades que nos puedan abatir, el amor emerge como un salvador, un compañero, un ”eternamente amigo”...
Cuando dos personas se atraen es porque fueron tocadas por esa mano invisible que guía al amor. Decía mi abuela, cuando me hablaba del amor y yo era un crío de 13 años que una relación amorosa es como un tesoro que no solamente se debe de cuidar, sino incrementar para que mañana florezca con más fuerza…¡cuánta razón llevaba!
Porque abrir el corazón es un acto de generosidad, un ejercicio de honestidad. Es apuntar a lo más sublime de cada ser, reconociendo en los demás aquello que está en nosotros. Es ser sinceros por encima de todos los engaños que nos pueden hacer aparentar ser vulnerables.

P.D.T. Yo creo que la tarde gris me ha envuelto en una nebulosa de lirismo de manera inesperada, jejejeje.
P.D.T. Que tengáis un feliz fin de semana. Un abrazo a todos/as.