A lo largo de la semana, de los cinco días que voy a trabajar, como mínimo tres me suelo ir en tren. Me gusta, voy leyendo, voy a mi ritmo, me relaja, pues es un trayecto pequeñito (un cercanías vaya) y bueno, me desestresa luego del coche, de tener que aparcar cerca del cole, etc.El otro día, mientras esperaba el tren, me vino a la mente una noche de reflexión en el camino, en la que hablaba con dos personas que hacía dos días que conocía sobre la vida, sobre las oportunidades, sobre los trenes que hay que coger, etc. Me gustó esa charla, creo que me aportó mucho.
Hoy voy a reflexionar sobre ello y no lo voy a encaminar a la típica frase de “hay trenes que sólo pasan una sóla vez”…. Porque realmente no creo que sea así…En cualquier caso, a ver qué me sale, veamos:
La vida para mí es como un viaje en tren, lo tengo claro. Podríamos decir que es una comparación extremadamente interesante, cuando es bien interpretada, claro está. Interesante porque nuestra vida es como un viaje en tren, llena de embarques, de desembarques, de pequeños accidentes en el camino, de sorpresas agradables, de algunas subidas alegres… y también de algunas bajadas tristes.
Si lo piensas un minuto, cuando nacemos y subimos al tren, encontramos dos personas queridas que nos hacen conocer el viaje hasta el fin: papá y mamá. Lamentablemente, ellos en alguna ocasión bajan del tren y ya no vuelven a subir. Entonces quedamos huérfanos de su cariño, protección y afecto, pero, a pesar de ésto, nosotros continuamos viajando.
En ese largo trayecto, conocemos otras personas interesantes que suben al tren: nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros amores. Muchos de ellos sólo realizan un corto paseo, otros permanecen siempre a nuestro lado, compartiendo las alegrías y las tristezas.
Tenemos que percatarnos también de que en el tren viajan personas que andan de vagón en vagón ayudando a quién lo necesita. Otros viajan ya cerca de nosotros y los queremos tanto que cuando se bajan dejan recuerdos imborrables. Muchos incluso viajan en asientos cercanos a los nuestros pero no sabemos quiénes son…. Ni nos interesa averiguarlo.Hay que considerar también que otros pasajeros, a quiénes queremos, prefieren sentarse alejados de nosotros, incluso en otros vagones. En ocasiones, nada nos impide que tratemos de acercarnos y sentarnos junto a ellos, pero otras veces ésto es imposible porque los asientos contiguos ya están ocupados por otras personas…
Yo pienso que el viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasías, esperas, llegadas y partidas. Sabemos que esté tren sólo realiza un viaje, el de ida, el de vuelta no es sólo que pura ficción…
Tratemos pues de viajar de la mejor manera posible, intentando tener una buena relación con todos los pasajeros, procurando atender lo mejor posible a las necesidades de cada uno de ellos, recordando siempre que, en algún momento del viaje nosotros mismos podemos perder las fuerzas y necesitar que alguien nos entienda y nos ayude. Es obvio que el gran misterio de este viaje es que no sabemos en qué estación nos toca descender a nosotros…
En este sentido, yo creo que la esperanza ( para quién le falte un poco de eso… en cualquier ámbito de la vida) está en pensar… si el tren disminuyera la velocidad, para que suban y bajen personas… siempre podremos preguntarnos…¿quién subirá, quién será?....puede que incluso, alguien que suba, sea un viejo conocido de la estación principal como, en su día, me sucedió a mí…
P.D.T. Que tengáis todos una feliz semani. Un abrazo grandote.
P.D.T. “Quizá nuestros asientos no son contiguos, pero es muy probable que vayamos en el mismo vagón”.
P.D.T. Al comentario anónimo de “Lolaylo”…espero que estés más animada…y sí, tengo claro que la vida es una cuestión de motivaciones… igual que los animales se mueven por impulso, yo me suelo mover en todos los ámbitos por “motivaciones”. Por cierto, no sale tu blog cuando pincho….
P.D.T. Oye, me voy a los madriles el finde que viene ( tengo ya ganas porque hace unos meses que no voy)… ¿alguna recomendación? He visitado muchos sitios en Madrid, pero siempre voy a sitios nuevos porque para mí es parecido al infinito, siempre descubres lugares nuevos…Probablemente visite el museo Sorolla ( que me queda por verlo), y vaya de nuevo a espectáculos de Jamming… si tenéis alguna recomendación… se aceptan sugerencias jeejejeje. ¡Bicos moitos!!!!