Veo que 2010 se ha ido y, analizando un poco lo que ha sido el año, me he percatado de que vivimos en un mundo en constante cambio y transformación, siguiendo un ritmo de vida verdaderamente acelerado. Muchos días tenemos la sensación de que no disponemos de tiempo ni siquiera para tomar un té o un café. Todo sucede realmente rápido. Tan rápido que muchas veces no somos conscientes de la gran cantidad de personas con las que nos topamos en nuestro camino a diario y de la tremenda importancia que tienen esas interacciones, tanto para nosotros como para los demás. Es obvio que, en ocasiones, ni siquiera “escuchamos” al que habla, pues porque igual ni nos interesa, esto es, oímos en vez de escucha, y ya pensar en un posible acercamiento es una utopía…Veo también algo que me resulta muy curioso, y es que como, al hablar de estas interacciones, me llego todavía a sorprender al pensar en la gran capacidad que tenemos las personas para contagiar nuestras emociones a todos aquellos que nos rodean. ¿Cuántas veces hemos interactuado con una persona enfadada que ha chocado, literalmente, contra nosotros, descargando toda su energía negativa sobre nuestro ser, contagiándonos gran parte de su malestar? O, por el contrario, ¿cuántas veces hemos hablado con una persona llena de energía positiva y nos ha hecho sentir, justo en ese momento, un poco más felices, más serenos u optimistas?...
Y veo que así sucede en todos los parámetros de la vida. En los amigos, por ejemplo… hay quién cuenta sus amigos, algunos lo hacen por la cantidad que tengan en el facebook, otros, sin embargo, con los dedos de la mano y, otros, sin embargo, lo cuentan por las experiencias que le han pasado con ellos… y he ahí la parte intangible, la parte incondicional, la parte que se puede sentir, la que siempre está ahí, aunque no disfrutes de ella en demasía…
Veo algo dentro de mí, y es que soy de los que considero que soy una persona de experiencias, es decir, valoro mucho más las cosas que me pasan que lo que tengo. Es obvio que le doy mucho más “mercado” a lo intangible que a lo tangible… ¿por qué?...Pues porque lo intangible es algo que sientes, lo tangible es algo que piensas… y lo piensas porque tienes la certeza de tenerlo… Lo intangible se disfruta en menos cantidad, pero con mayor éxito de cara al grado de felicidad…
Veo también la necesidad de contacto, de acercamiento. La necesidad de contacto precisa de la participación de otra persona. Pero además existen barreras personales que pueden dificultar esa conexión. Por un lado, los prejuicios sociales a los que estamos sometidos casi desde que nacemos limitan la comunicación, especialmente en lo que concierne al acercamiento físico…
Veo también algo de lo que hablaba con una compi psicóloga en el cole, y es que, al entablar contacto, es posible sentirse desnudo o vulnerable. Se desvela una parte interna de la personalidad, y existe el temor a que se rían de nosotros o a que el otro utilice la información para controlar o incluso dañar.... Esta tendencia a defender el espacio personal es saludable, salvo cuando se convierte en una barrera que impide conectar con los demás. Pero considero que el riesgo también implica algo que ganas, es decir, solo cuando alguien puede mostrarse como es puede conectar realmente con otra persona y enriquecerse de la relación... Aunque las fronteras personales deben existir, conviene que no sean muy rígidas, sino permeables según las circunstancias…
Veo que las relaciones son muy complicadas, y que no todos congeniamos porque para ello ha de existir una simbiosis, claro está…Pero, con esas personas con las que tenemos ese alto grado de afinidad, veo que, pese a la gran afirmación de Camus (“en lo más profundo del invierno, al fin aprendí que dentro de mí hay un verano invencible”), estamos necesitados de ese contacto…
P.D. Os dejo un abrazo bien grande y CERCANO a todos/as y que Los Reyes Magos os traigan muchísimas cosas, sobre todo de esas que decimos “intangibles”...
P.D. Me he autoregalado los siguientes libros:
-“Brújula para navegantes emocionales” (Elsa Punset).
-“Contra el viento del norte” (Daniel Glattauer).
-“Cada siete olas” Segunda parte de “Contra el viento del norte” (Daniel Glattauer).
-“Un corazón lleno de estrellas” (Álex Rovira y Francesc Miralles).
-“No hay silencio que no termine” (Ingrid Betancourt).
P.D.Os dejo una palabra que aprendí el otro día…”Agunjilak”…significa “Acercarse a lo imposible para conseguirlo”, en referencia a los esquimales cazadores de osos de Groenlandia…Lo que aprende uno viendo a Jesús Calleja en Desafío Extremo… jajajajaja (me encanta, yo quiero subir montañasssssss, me iría de cabeza a la aventura jajajajaja).
P.D. La vida puede llegar a ser muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver qué pasa…










